DOCE REFORMAS +
UNA
6. SALUD: política de prevención con trabajo en calle; antecedentes de cada habitante en red para evitar duplicar estudios y demoras; salas de primaria atención en todo el territorio, de modo de que al hospital lleguen sólo enfermos; las salas prioritariamente PREVENDRAN la enfermedad; las salas atenderán a los sanos más que a los enfermos; coordinación entre salud pública, obras sociales y prepagas terminando con la ‘ensalada’ de entidades que hacen lo mismo y triplican los costos).
7. JUDICIAL: carrera judicial tanto para la magistratura como para la parte administrativa; despapelización – se debe acabar con el ‘heraldo’ – hoy oficial de justicia – que físicamente llega hasta el domicilio del destinatario de una notificación - ¡vaya anacronismo!; todo se hará por internet, menos una audiencia inicial para buscar la conciliación; la mediación prejudicial debe adquirir la mayor relevancia; la justicia vecinal de menor cuantía deberá absorber miles de causas y resolverlas.
8. CULTURAL: Se deben fomentar con ahínco y profesionalismo todas las manifestaciones culturales y artísticas vernáculas, tradicionales y actuales, en todos sus planos y aspectos, desde el folclore hasta el arte no figurativo, incluyendo la arquitectura, que debe tener un toque propio para distinguirnos; es la identidad la que nos da pasaporte al mundo y no a la inversa; debemos afirmar la cultura de los premios y castigos, estimulando al mérito; hay que sustituir la cultura de la improvisación por la de la organización; todos deberemos ser soldados del respeto; el respeto es la llave maestra de todo, incluyendo la economía de la prosperidad; deberemos aprender confianza; o volvemos a confiar, desde en el futuro de nuestro país hasta en el vecino que está a nuestro lado y en nosotros mismos – porque en rigor el grado de desconfianza es tan invasivo y extendido que ya no tenemos fe ni en nosotros, ni en uno mismo -, o la construcción colectiva se torna harto inasequible; la cultura del conflicto debe devenir en la de la concertación; nos empeñaremos en lograr la cultura de la responsabilidad – no siempre la ‘culpa’ es del otro-; y cultura de la ley, de cumplir la ley; un capítulo corresponde a la cultura largoplacista: debe terminarse con los parches; necesitamos pensar y obrar a largo plazo; la cultura de la dádiva será desterrada mediante un colosal esfuerzo colectivo para que cada día existan más trabajadores y menos asistidos, muchas veces no por estricta necesidad, sino por el mal hábito de un sistema clientelar que deja intacta a la pobreza y hace un negocio político espurio y miserable con ella; la cultura del esfuerzo y del trabajo son esenciales.
9. URBANISMO Y DEMOGRAFIA: Estrategia para reequilibrar la demografía argentina; política de promoción de la radicación en el interior y de arraigo de quienes hoy viven allí; los planes de vivienda y trabajo joven tendrán directa relación con el reequilibrio demográfico pues se inducirá a la radicación en el interior.
10. ORGANIZACIÓN ECONOMICO-SOCIAL: Todo plan de ayuda – salvo los de vejez o invalidez – se vinculará con el trabajo; te ayudo, trabajas será la consigna; los planes serán universales – para todos aquellos que tengan la condición requerida -, terminándose con el uso discrecional y político-clientelar de ellos; Reculturalizar el apego al capitalismo de riesgo, con libre competencia, respeto al consumidor, estricta vigencia de las normas antimonopolio y apuesta a la inversión; formar emprendedores; entender que el mercado es uno solo, interno y de exportación; inhumar falsos dilemas como ‘mesa de los argentinos’ o exportaciones; desmistificar el anticapitalismo, reservando todas las impugnaciones contra los capitales corruptos o francamente especulativos; se creará un Fondo de Ahorro al que fluirán todas los ahorros de gastos superfluos y los excedentes de ANSES, PAMI, etc.; se usarán sólo sus rentas, tanto para financiar al Tesoro como para obras de envergadura; la Argentina productiva debe ser mucho más que un buen discurso; la estrategia de crear UN MILLON de nuevas Pymes en cinco años es fundamental para movilizar el trabajo y la economía; la seguridad jurídica y la previsibilidad no son pontificaciones académicas, sino instrumentos esenciales para alentar las inversiones y éstas son herramientas insustituibles para ensanchar el mercado laboral y la actividad económica; el consumo es motor de la actividad, pero para que no sea inflacionario es menester que a más consumo más inversión; la estrategia antiinflacionaria es superlativamente progresista porque la inflación castiga durísimo a quienes menos tienen; hay que reducir gradualmente el IVA y el tributo al cheque, impuestos distorsivos por excelencia, sobre todo para los productos de consumo masivo y para las pequeñas transacciones de comerciantes y monotributistas y sustituirlos por el gravamen a las altas rentas financieras; habrá que establecer un tributo a las rentas extraordinarias, pero se hará con extremo cuidado porque en economía se pueden hacer muchas cosas menos evitar sus consecuencias, muchas veces desastrosas; tendremos que trabajar con denuedo para disponer en poco tiempo de un transporte público multimodal eficiente, indispensable si pretendemos ensanchar nuestra economía al doble en diez años; en materia energética, necesitamos ir a buscar los hidrocarburos al océano y requerimos usar crecientemente energías alternativas; si tenemos la “capital del Viento” – en Comodoro - ¿qué esperamos para ser campeones en energía eólica; debemos intensificar el estudio de fuentes nuevas y seguir avanzando en energía nuclear; se debe impulsar un plan de obras públicas que simultáneamente genere trabajo y modernice la infraestructura, especialmente de transporte; en economía es fundamental mejorar la productividad y la competitividad – ambos conceptos, lejos de amilanarnos o causarnos recelos ideologistas, nos desafían para lograrlos; igualmente, el gasto público despilfarrado es un cáncer que debemos extirpar; gastar en inversiones de obras públicas que desarrollan la economía y malgastar son antitéticos; el 80% de los recursos nacionales se coparticipará automáticamente a las provincias sin que interfiera lo político; los ‘gobernadores peregrinando’ a Buenos Aires implorando fondos será una etapa argentina olvidable; la discriminación a provincias y municipios por motivos de camiseta política será erradicada con esta automaticidad.
11. ANTIDROGADICCION: Combatir las adicciones en serio y con honestidad y convicción, por ejemplo fomentando el deporte en todo el ámbito de la Nación, extendiendo el voluntariado juvenil; abriendo las escuelas para que sean el lugar de encuentro postescolar; saliendo a la calle, barriada por barriada, detectando riesgos y previniendo dramas.
12. SEGURIDAD: Plan integral, no espasmódico; no es una o dos medidas; son todas las medidas; No es mistificando que el origen es la pobreza ni minimizándola; el primer paso para devolvernos seguridad es que los de arriba den el ejemplo moral y no esté complicados con el delito; la seguridad llegará de la mano de la moral pública; no hay muchas vueltas que darle a un asunto de extrema complejidad, pero que tiene una gran raíz: la corrupción de ‘guante blanco’ que induce y espolea al delito de mano armada y a todos los demás; Los menores serán punibles desde los 13 años de edad- porque ienen responsabilidad penal -, aunque con tratamiento distinto a los mayores de 18; la capacitación del personal policial y carcelario será altísima prioridad; una autoría independiente controlará la conducta y aptitud de la Policía y del Servicio Penitenciario.
POLITICA EXTERIOR
Hay una décimo tercera política, la INTERNACIONAL. La Unión Sudamericana, las reformas de la ONU, que es lo mismo que decir del orden mundial, – potenciando nuestra participación en el Grupo de los 30 que coinciden en este aspecto -, la consolidación de nuestro papel en el G-20, las relaciones prioritarias y cuasi vecinales- conceptualmente para nosotros - con el África – en lugar de cerrar embajadas, desplegarlas, eso sí, para trabajar y mucho en extender nuestro comercio, incluyendo la tecnología intermedia que poseemos en agro, caminos, construcción, aparatos médicos y más, la mayor eficacia de los Foros Iberoamericanos – cada sesión del foro , un avance tangible y visible, evitando su vacuidad -, la Defensa Común Sudamericana, comenzando por la fuerza naval conjunta en el Atlántico Sur – y otra en el Pacífico -, volver al Pacífico, que no debe ser para nosotros ni lejano ni distante, apuntando al 60% de la economía mundial en dos décadas, intensificar nuestra presencia en la Antártida, duplicando las instalaciones y usándola para el turismo ecológico y natural, obtener una servidumbre de paso a perpetuidad para conectar por tierra a Tierra del Fuego con el continente argentino, refirmar la alianza estratégica con Brasil y reanudarla con Perú; acordar el establecimiento de consulados del MERCOSUR en todo el orbe, para a la par de integrarnos, estar representados en el mundo entero economizando erogaciones; y mucho más son materia de una GRAN ESTRATEGIA QUE DEBERIA LLEVAR TODO UN CAPITULO ENTERO.
Deberemos aprehender – y aprender – que la diplomacia es un arte insoslayable. No ser servil no implica ser descortés y menos altisonante. Se obtiene mucho más con astucia que con agresividad. Ni siervos ni arrogantes, equilibrados.
La Argentina debe recuperar el liderazgo y la influencia en nuestra América y ganar un creciente lugar en la tierra. Por empezar, se debe terminar de cuajo con esas recurrentes expresiones xenófobas que lesionan nuestros vínculos con pueblos hermanos, más que vecinos, prácticamente nacidos de la misma matriz histórica.
De esta estrategia internacional no hay un solo precandidato presidencial que hable ni siquiera una enunciación genérica. Doce Reformas + Una para pegar un gran salto: en 8 años, 25 de progreso.
METAS PARA MOTIVAR AL PUEBLO ARGENTINO
Al país hay que proponerle METAS POR AREA: 200 mil millones de exportaciones para 2017; 200 millones de toneladas de granos para 2016; Transformación de inversiones en armadoras en productoras de alta tecnología en cinco años; reducción de la pobreza del actual 32% al 7% en cinco años; erradicación de la villas miseria en un quinqueño: 300 mil viviendas por año; un Fondo de Ahorro de 100 mil millones de dólares para 2016 y reservas del Banco Central de igual monto para la misma fecha; rehabilitación de algunas líneas férreas; Premio a la innovación en todas las áreas, no sólo en materia industrial; agregar valor al trabajo; reforma universitaria, esta vez para buscar la excelencia en diez años, reordenando carreras y currículas, incrementar al doble el turismo internacional en cinco años, lo cual exige modernizar nuestra infraestructura, sobre todo de transporte público, tanto urbano como de larga distancia y muchas otras. Metas que no deben olvidar al ser humano de carne y hueso y por ende debemos proponernos terminar en una década con la vinchuca, con la desnutrición, con la mortalidad infantil, con los ranchos – sobre todo en el pobrísimo Norte; y debemos batallar contra la desigualdad, aunque jamás se conseguirá la absoluta equidad social, pero que sí es posible reducirla en las asimetrías enormes entre ese 10% más pobre y su par más rico. Otro objetivo motivador: llegar a los 50 millones de habitantes en 15 años, mediante una estrategia que induzca a mejorar el índice de natalidad y con una programada – y bien distribuida – inmigración.
Un capítulo corresponde a las Políticas de Estado: estamos hartos de seguir combatiendo al enemigo interno y que éste nos combata a nosotros. Si bien es imposible la armonía cual Arcadia, es hora de que concertemos acuerdos-base acerca de doce o quince grandes estrategias. No es aceptable que persistamos en los vaivenes. Es enfermante.
El acuerdo también es parte de la reformulación cultural. Acordar debe ser bien visto y no suscitar suspicacia. Al acuerdo debemos ir de frente. Basta de mirarlo de reojo.
La Argentina como problema, llena de problemas y jamás una genuina solución debe ser sepultada. Los problemas se presentan para ser solucionados. Cada uno y, sobre todo, la organización estatal está, pronta, presta y lista, para SOLUCIONAR. Los problemas deben dejar de ser problemas- En vez de una Argentina enredada y metida en un laberinto, un país seguro de sí mismo, con planes y un proyecto colectivo. Apostando a la armonía social.
Existe una faena ineludible: rejuvenecer el pensamiento. La Argentina piensa demasiado en ideas y hechos viejos. Está bien no olvidar, tener memoria, pero no se puede afrontar el futuro con un bagaje envejecido. Necesitamos ideas nuevas. Las requerimos como el agua de nuestro andar como nación.
Debemos REPRESTIGIAR al país. El prestigio es un factor de poder. El mundo nos debe conocer y reconocer como cumplidores. La marca argentina debe significar un pasaporte inmediato. En esto – como en todo -, o lo forjamos nosotros o nadie lo hará por nosotros.
El país necesita MOTIVARSE. Si lo logramos, él solo fogoneará un formidable despegue.
Para tener rumbo necesitamos proyecto y que sea común.
La coparticipación es una oportunidad
“No son iguales las cosas buenas
que las malas, aunque la abundancia
de las malas te abrume”
La futura e ineludible nueva ley de coparticipación federal de impuestos nacionales es una oportunidad. La de 1973 ya no sirve. Ahora tenemos la ocasión para remodelar íntegramente a nuestro país, hoy trabado y complicado por un sinfín de anormalidades, incluyendo tumores, aún de los malignos.
Quizás valga enunciar a algunos de nuestros males, la mayoría de ellos inveterados, por no decir ancestrales. Otros, como la plaga de la corrupción mafiosa, más recientes. Se subraya mafiosa, porque siempre existió el latrocinio desde el poder, pero la perversa novedad es que ahora se ha vuelto una banda, asociación ilícita o como quiera denominarse al fenómeno. Antes era todos para uno y uno para todos, pero para hacer el bien. Hoy sigue vigente, pero para practicar el peculado, el cohecho y otros delitos.
Padecemos de instituciones frágiles, desapego por la ley, falta de respeto, desidia sobre nuestro patrimonio común –desde las calles hasta los bienes públicos de mayor envergadura-, inculturas del trabajo, de la tributación y de la exportación, debilidad industrial, centralismo, burocracia, mediocridad política, tendencia a “zafar” en lugar de esforzarse. Los abogados llamamos “a título enunciativo” a un listado incompleto. Esto es lo que es la ristra de males consignados.
Nuestras desgracias, en este tiempo liminar del siglo XXI, se agravan con la falta de trabajo, la indigencia, la pobreza, la desnutrición, la caída de la calidad de la educación, descenso notable y peligrosísimo de los rasgos esenciales de nuestra cultura e identidad nacional y, sin dudas, por el incremento del delito y la inseguridad.
Otra pésima nota argentina es la inconcebible bajísima capacidad de gestión de nuestros dirigentes político-sociales. No sólo políticos, cabe enfatizarlo. O son improvisados o son preparados para servir y gestionar un interés sectorial o personal. Los improvisados son como los patos: un paso, una c….. Quienes estudiaron, se entrenaron para ser funcionales a un interés, la mayoría legítimo, pero perteneciente a un fragmento de la Nación, no a su totalidad. Carecemos redondamente de servidores del bien común. Es decir, están ausentes los Políticos, los de la mayúscula, claro está.
A TALES MALES, TALES REMEDIOS
Si detectamos correctamente los cánceres y enfermedades, nos aprontamos para adoptar los remedios eficaces.
La ley de coparticipación federal tradicionalmente ha sido pensada más con los pies que por buenas cabezas. O, quizás, metió la cola el diablo y así salió la norma. En vez de profundizar sobre modelos deseados de país e incentivos para que las cosas –y sobre todo, la gestión de gobierno- se hagan eficientemente, la ley vigente, modificada por sucesivos acuerdos Nación-Provincia, se limita a repartir en las provincias menos de un 30% los impuestos recaudados, con un criterio que básicamente tiene en cuenta la cantidad de habitantes, salvo para los estados mas grandes. El otro 70 % lo dispone el gobierno nacional para financiar su Administración y para otorgar con suma y alarmante discrecionalidad Aportes del Tesoro a las provincias y/o Municipios y/o entidades de presunto bien público. La arbitrariedad le abre las compuertas a los amigos de la Casa Rosada y se las cierra a los “díscolos” o a los de otro signo partidario.
¿Cuál es la medicina recomendable? Incentivar con un plus de impuestos a las provincias que reduzcan la indigencia y pobreza, el analfabetismo, la impunidad, el empleísmo estatal, el avance de la desertificación y desmontes devastadores y otros flagelos. Y también una distribución adicional para los estados provinciales que aumenten la cantidad de PyMEs, de agroindustrias, de valor agregado a su trabajo, de la recaudación tributaria local, de cloacas y agua corriente, de exportaciones, de integración social, de descentralización provincial –porque la deformación centralista es una perversión que desde Buenos Aires invade a todo el país y desde cada capital provincial ataca a su propio interior-, de limpieza de ciudades, de respeto y urbanismo entre sus habitantes y en lo relativo al patrimonio común. Más fondos para aquellas provincias que tengan una Justicia más rápida y prestigiosa. En suma, que posean mejores dirigentes y óptima gestión. Esto supone que la Provincia promoverá una Escuela de Administración y Dirigencial y organizará una puntillosa y bien elaborada carrera administrativa para sepultar el acomodo y la recomendación, dando lugar sólo al mérito y los antecedentes. Así tendremos, por caso, gobernantes que presientan y anticipen a los hechos, en lugar de ir siempre a su zaga. Porque es oportuno recordar que gobernar es anticiparse.
UN ESBOZO PARA EL REPARTO
La ley debería acordar un 50 % decreciente para el Estado Nacional y un 50 % creciente para las Provincias. Los estímulos dispondrán de un 20%. Las emergencias reales, como una inundación o sequía depredadora, un 10% que, de no emplearse en el año, pasará a engrosar el fondo de incentivos. El 20% restantes se asignará a las obras públicas, pero no cualquiera, al antojo del presidente o del gobernador, sino las previstas en un Plan Nacional de Grandes y Medianas Obras Públicas –las pequeñas son de resorte local. El plan significa eso, un ordenamiento bien pensado, mejor proyectado y óptimamente ejecutado. También podría ser al revés: óptimo el pensarse, bien al proyectarse y mejor al plasmarse.
Es inmaduro que el titular del Ejecutivo Nacional recorra el país, distribuyendo fondos, cual tío pródigo. Los anuncios de ese tipo no deberían existir, si existiera una planificación y una asignación ordenada de los recursos públicos. La Nación debe encargarse de cuidar los suelos, promover una mentalidad productivo-exportadora o ayudar a construir una autopista troncal, para poner tres ejemplos de magnas obras.
La futura ley de coparticipación enfrenta un dilema: o es más de lo mismo o irrumpe en la escena para colaborar en la reforma de nuestra enferma Argentina, es decir que la opción es más marrullerías o alicientes efectivos para que las provincias mejoren su administración. Cualquiera adivina hacia dónde se inclina quien esto escribe.
Por Alberto Asseff*
(*) El autor es Presidente del Partido Nacionalista Constitucional - Unión para la Integración y el Resurgimiento –PNC-UNIR. Publicado el 26-09-2004
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